Por qué aprender con palabras e imágenes
Aprendizaje multimedia (I) | ¿Qué ingredientes hacen de la tutorización la mejor forma de aprender? (IV)
La suma de imágenes y palabras nos permite aprender mejor que solo palabras. Esa es la hipótesis de partida del aprendizaje multimedia, una teoría que explica cómo aprendemos y cómo instruir con mayor efectividad.
El punto de partida no es si incorporar elementos visuales.
El punto de partida es cómo incorporarlos.
Cuando el cine era una tecnología nueva y prometedora, Thomas Edison predijo que las películas reemplazarían a los libros de texto en el sistema educativo. La misma predicción se lanzó con la radio, la televisión e internet. Y el mismo patrón destinado al fracaso se repite hoy, siendo el youtuber MrBeast uno de los últimos en comprar esta falsa promesa de revolución.
Si el objetivo es aprender, partir de la tecnología es un grave error. Las propuestas que de verdad transforman el aprendizaje y la instrucción parten de la cognición humana para, ahí sí, incorporar la tecnología. Dicho con otras palabras: si queremos maximizar el aprendizaje, deberíamos partir de lo que sabemos sobre cómo funciona la mente humana, no de las últimas herramientas que Google ha lanzado. Por muy interesantes que sean.
Para tener una imagen completa del aprendizaje, podemos acercarnos desde tres visiones.
Primera: Aprender es reforzar respuestas.
Las conexiones entre estímulo y respuesta se fortalecen con recompensas y se debilitan con castigos. Esta visión del aprendizaje funciona para ciertas habilidades cognitivas y motoras como aprender a tirar tiros libres en baloncesto. En estas habilidades, el feedback inmediato permite realizar modificaciones como la postura de las manos, el ángulo del tiro o la fuerza, que nos acercan al resultado que buscamos (encestar). Pero cuando el objetivo es la comprensión profunda y la transferencia de ideas complejas, esta primera visión se queda corta. A ver la segunda.
Segunda: Aprender es adquirir información.
El aprendiz es un vaso que almacena la información que el profesor vierte en su mente. Bajo esta visión, las palabras y las imágenes son vehículos para “mover” la información. Pero las personas no somos receptores pasivos. Las personas interpretamos la información que recibimos con la información que tenemos ya integrada en nosotros. Por eso esta visión del aprendizaje puede servir para memorizar datos sueltos, pero para la comprensión profunda se vuelve a quedar corta.
Tercera: Aprender es construir conocimiento.
En lugar de reaccionar a los estímulos o almacenar pasivamente información, el aprendiz crea sentido de forma activa; es un “active sense-maker”. Presta atención a lo importante, organiza la información y la conecta con lo que ya sabe. Esta es la visión del aprendizaje más completa y es sobre la que se edifica toda la teoría del aprendizaje multimedia.
Hay veces en las que el aprendiz ni recuerda, ni entiende; el aprendiz no ha aprendido. Otras veces, el aprendiz es capaz de recordar pero no entiende, su conocimiento es fragmentado e inerte; ha logrado un aprendizaje memorístico. Y otras, en las que el aprendiz recuerda y entiende, integrando el conocimiento en su mente; ha logrado un aprendizaje significativo.
Para conseguir aprendizajes significativos, que por si queda alguna duda es lo que busca la instrucción efectiva, el aprendiz tiene que seleccionar la información relevante, organizarla y conectarla con lo que ya sabe.
Lo que me ha fascinado al profundizar en la teoría del aprendizaje multimedia es cómo integra varias teorías del aprendizaje en un todo coherente. Por un lado, la teoría multimodular de la memoria: la idea de que la memoria se organiza en tres módulos (memoria sensorial, memoria de trabajo y memoria a largo plazo). Por otro, la codificación dual: la idea de que procesamos lo verbal y lo pictórico en canales separados. Y por otro, la teoría de la carga cognitiva: la idea de que nuestra memoria de trabajo solo puede manejar un número limitado de elementos al mismo tiempo.
Juntando todo esto, tenemos la teoría del aprendizaje multimedia.
La gráfica tiene mucha chicha.
A la izquierda, están las palabras e imágenes que forman el material de aprendizaje y que captamos a través de la memoria sensorial. El material pasa a nuestra memoria de trabajo cuando le prestamos atención. Allí procesamos en dos canales separados: el verbal (arriba) y el pictórico (abajo). En cada canal seleccionamos el material importante y lo organizamos para formar nuevos modelos mentales. Estos modelos verbales y pictóricos los integramos entre sí y con nuestros conocimientos previos, almacenados en nuestra memoria a largo plazo.
Lo que era una presentación multimedia externa se transforma en una representación interna e integrada de nuevo conocimiento.
La teoría del aprendizaje multimedia propone tres tipos de demandas o procesamientos que llevamos a cabo durante el proceso de construir conocimiento. (1) Las demandas ajenas, que no contribuyen al objetivo instruccional, la mayoría de las veces por un mal diseño. (2) Las demandas intrínsecas, que son las necesarias para representar mentalmente el material en la memoria de trabajo y dependen de su complejidad y nuestros conocimientos previos. (3) Y las demandas generativas, que son aquellas orientadas a la comprensión profunda del material: darle sentido, reorganizar la información e integrarla con nuestro conocimiento previo.
Lo bueno es que no se queda solo en explicar cómo aprendemos, que es a lo que hemos dedicado esta edición. La teoría del aprendizaje multimedia también ofrece un marco y una serie de principios para diseñar materiales de instrucción efectivos (imágenes + palabras).
Tomando los tres tipos de demandas cognitivas, los objetivos del diseño instruccional son reducir al máximo las demandas ajenas, manejar las demandas intrínsecas y ofrecer oportunidades para que el aprendiz se involucre en actividades generativas.
Incluir imágenes no significa incluir en las diapositivas iconos e imágenes de stock, ahora generadas por IA, para mejorar la estética. Esas son ilustraciones decorativas: las más usadas pero con impacto nulo o incluso negativo en el aprendizaje, porque consumen recursos cognitivos sin devolver nada a cambio.
Diseñar materiales multimedia efectivos pasa por incluir otros tipos de recursos visuales. (1) Ilustraciones representativas, que muestran cómo es algo (un dibujo de una persona intentando encestar). (2) Ilustraciones organizativas, que muestran la estructura o las relaciones entre diferentes elementos (una tabla comparativa o un mapa conceptual). (3) E ilustraciones explicativas: que muestran el funcionamiento de algo y son las más efectivas y, por desgracia, las menos usadas (el gráfico de la teoría multimedia que puedes encontrar arriba).
Esta es la primera edición sobre las ideas del aprendizaje multimedia, una teoría fascinante sobre cómo aprendemos y cómo podemos diseñar mejores materiales y dinámicas para aprender mejor. En la próxima edición, profundizaremos en algunos de los 30 principios.
Sergio-.
Si quieres profundizar en el aprendizaje multimedia puedes consultar el manual The Cambridge Handbook of Multimedia Learning, Third Edition. Las ideas de esta edición aparecen en los capítulos 1, 2 y 5.
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