El vellocino de oro de la pedagogía
Los 10 principios de Rosenshine | ¿Qué ingredientes hacen de la tutorización la mejor forma de aprender? (II)
Barak Rosenshine dedicó su vida a encontrar los principios para enseñar mejor. Buscó en la ciencia cognitiva, entre los mejores profesores y en los procesos de instrucción más efectivos. Dominó las ideas de los tres campos, las pulió, las conectó y las ordenó en 10 principios que todos podemos entender1.
En palabras del divulgador y profesor Becton Loveless:
«Rosenshine solo necesita 9 páginas para ofrecer el vellocino de oro de la pedagogía».
Estás leyendo la segunda entrega para descubrir los ingredientes que hacen de la tutorización la mejor forma de aprender. Hace dos semanas, la búsqueda nos llevó hasta el andamiaje. Hoy nos ha traído hasta los 10 principios de instrucción de Rosenshine.
Los 10 principios de instrucción de Rosenshine
Comienza con un breve repaso de lo previamente aprendido
Presenta el nuevo material en pequeños pasos
Plantea muchas preguntas
Proporciona modelos
Guía la práctica
Comprueba si el aprendiz lo entiende
Obtén una tasa alta de éxito
Proporciona andamiaje para tareas difíciles
Supervisa la práctica independiente
Revisa semanal y mensualmente
Después de explicar los principios en varias charlas, el profesor Tom Sherrington aprendió que 10 elementos necesitan estructura. Los agrupó en 4 ejes y, junto a consejos para aplicarlos, los compartió en Rosenshine’s Principles in Action. Seguiremos su estructura para profundizar en los diez principios.
Eje 1: Secuenciar y modelar
Un tutor efectivo allana el camino del aprendiz dosificando el nuevo material y apoyando con modelos y andamiajes.
2. Presenta el nuevo material en pequeños pasos
La memoria de trabajo es limitada. Un aprendiz que gestiona demasiado material nuevo se sobrecarga. Un tutor efectivo analiza los contenidos, los divide en partes más simples, presenta la primera y no pasa a la segunda hasta que el aprendiz ha dominado la anterior. Al interiorizar cada paso, el aprendiz libera espacio cognitivo para los siguientes, sacándole el máximo partido a su memoria.
Cuando aprendí a conducir, el primer día no salimos a la carretera. Primero aprendí a usar el embrague, luego a meter las marchas, luego a usar el freno... y solo cuando había interiorizado todas las acciones por separado, salimos a la autopista.
4. Proporciona modelos
Aprendemos lo concreto. Los modelos liberan al aprendiz de la enorme carga de crear la solución desde cero. Hay varias formas de llevarlo a la práctica:
Poner en palabras el proceso de pensamiento. Por ejemplo: cuando el profesor resolvía en voz alta el típico problema de los dos coches que se cruzan.
Incluir ejemplos resueltos total o parcialmente. Por ejemplo: los problemas de matemáticas de los libros de texto que vienen desarrollados paso a paso.
Ordenar y conectar las ideas para facilitar el aprendizaje y la recuperación futura. Por ejemplo: el apartado final que sintetiza la lección.
8. Proporciona andamiaje para tareas difíciles
Como aprendimos en la primera entrega de esta serie, el andamiaje es un apoyo que hace de puente entre las habilidades actuales del aprendiz y un objetivo que las supera. Está adaptado a sus necesidades y se retira poco a poco hasta que deja de ser necesario.
Algunos ejemplos de andamiaje: incluir esquemas y estructuras para escribir textos, analizar ejemplos resueltos, fomentar el pensamiento estratégico con diferentes versiones de las mismas ideas o anticipar errores comunes. Un buen tutor no olvida que el objetivo final es que el aprendiz practique de forma independiente. Pero no nos adelantemos, que todavía quedan dos ejes.
Eje 2: Preguntar
Un tutor efectivo pregunta y comprueba una y otra vez si el aprendiz está aprendiendo.
3. Plantea muchas preguntas
Las preguntas refuerzan las conexiones entre aprendizajes, exigen al aprendiz explicar lo aprendido y demuestran si lo ha entendido (o no). En su libro, Sherrington comparte varias técnicas para incorporar las preguntas a la instrucción:
Preguntar en frío a cualquier alumno, levante o no la mano.
En lugar de aceptar el silencio como respuesta, valorar el intento y seguir preguntando hasta que el alumno encuentre la respuesta correcta.
Invitar a mejorar la respuesta, porque las segundas oportunidades permiten mejorar la precisión y la profundidad de las explicaciones, y ningún aprendiz debería conformarse con una respuesta mediocre.
Dejar tiempo para intercambiar ideas con otros aprendices y preparar la respuesta.
Hacer varias preguntas para comprobar el entendimiento, identificar errores, añadir retos y proporcionar andamiajes si son necesarios.
6. Comprueba si el aprendiz lo entiende
No dar por hecho el conocimiento del aprendiz es el corazón de los principios.
En lugar de preguntar si el aprendiz lo ha entendido, preguntar qué ha entendido. Este simple matiz transforma por completo el proceso. La pregunta no se dirige a las engañosas percepciones, sino que obliga al aprendiz a visibilizar sus modelos mentales.
Eje 3: Revisar
Un tutor efectivo ofrece oportunidades cada día para que el aprendiz luche contra el olvido.
1. Comienza con un breve repaso
Una breve revisión diaria activa los conocimientos previos, lo que frena la curva del olvido y reduce la carga cognitiva necesaria para construir nuevos aprendizajes relacionados. No es solo preguntar si el aprendiz recuerda; es comprobar si entiende.
10. Revisa semanal y mensualmente
Para derrotar al olvido, no basta con las pequeñas luchas diarias. Hay que revisar semanal y mensualmente lo aprendido. Pero revisar tampoco es releer. Releer genera una sensación de familiaridad y fluidez que se confunde con el aprendizaje. Revisar es dar oportunidades al aprendiz para explicar lo que sabe sin acudir a la fuente. Así se fortalece y enriquece su red de esquemas. Así se derrota al olvido.
Eje 4: Practicar (por etapas)
Un tutor efectivo estructura y guía la práctica hasta que el aprendiz puede practicar por su cuenta.
5. Guía la práctica
Al principio, el aprendiz necesita a alguien que dosifique el material, plantee preguntas, incorpore revisiones, compruebe la comprensión y proporcione modelos y andamiaje.
7. Obtén una tasa alta de éxito
El éxito aumenta la autoeficacia, la satisfacción y la motivación para seguir aprendiendo. Un buen tutor modula la dificultad para conseguir un alto porcentaje de acierto. Rosenshine comparte el 80% como valor orientativo.
Si el éxito baja demasiado, el error se normaliza. El tutor da un paso atrás y vuelve a enseñar, explicar y modelar. Si aumenta demasiado, desaparece la dificultad. El tutor añade retos, eleva el nivel de los problemas, exige mayor profundidad en las explicaciones y elimina andamiajes. Al final de un proceso de aprendizaje, acercarse al 100% de éxito no es negativo; significa que el aprendiz ha dominado el material.
9. Supervisa la práctica independiente
La meta de la educación es crear personas capaces de aprender por sí mismas. El proceso se puede resumir en tres fases. Primero, el tutor modela la práctica. Después, el tutor apoya la práctica del aprendiz, retirando poco a poco los apoyos. Y cuando el aprendiz apenas comete errores o es capaz de corregirlos por sí mismo, puede practicar por su cuenta.
No hace falta emprender un viaje largo y peligroso como el de Jasón. Rosenshine ya trajo el vellocino. Solo nos queda ponerlo en práctica.
Sergio-.
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Publicados por la UNESCO (2010) y la revista American Educator (2012), los principios de Rosenshine son una lectura obligatoria para cualquier interesado en la enseñanza.


