Hay una manera de “paliar” (que no “vencer”) esta guerra interior por gobernar nuestra atención. Lo llaman meditación, aunque para evitar confusiones a mí me gusta más llamarlo “entrenamiento mental”.
¿La verdad? Más que entrenamiento se trata de “educación”. (Pero “educar la mente” vende menos que entrenarla.)
La mente se educa desde que naces hasta que mueres. Solo que, como un niño abandonado, la mente seguirá sus propias tendencias (positivas o negativas) mientras no se intervenga conscientemente. Y no solo conscientemente, también son necesarias la paciencia y el cariño.
Sergio, hablemos un día de “Educación del Carácter”. Te escribí, pero no te llegan mis correos.
Es curioso... Pero me acabo de dar cuenta, que aunque, aún soy capaz de leer un libro, el tiempo que tardo en leerlo se ha multiplicado X5. En todo el verano sólo he leído dos libros.
Hay una manera de “paliar” (que no “vencer”) esta guerra interior por gobernar nuestra atención. Lo llaman meditación, aunque para evitar confusiones a mí me gusta más llamarlo “entrenamiento mental”.
¿La verdad? Más que entrenamiento se trata de “educación”. (Pero “educar la mente” vende menos que entrenarla.)
La mente se educa desde que naces hasta que mueres. Solo que, como un niño abandonado, la mente seguirá sus propias tendencias (positivas o negativas) mientras no se intervenga conscientemente. Y no solo conscientemente, también son necesarias la paciencia y el cariño.
Sergio, hablemos un día de “Educación del Carácter”. Te escribí, pero no te llegan mis correos.
Buenas, Paloma. Gracias por tu comentario. Estoy muy de acuerdo en que educar nuestra mente es la forma de gobernar nuestra atención.
Escríbeme a sergio@arendizajeinfinito.com
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Es curioso... Pero me acabo de dar cuenta, que aunque, aún soy capaz de leer un libro, el tiempo que tardo en leerlo se ha multiplicado X5. En todo el verano sólo he leído dos libros.
Creo que es algo que, en mayor o menor medida, nos pasa a todos. Ahora hay muchas más distracciones.